160 años de los mártires de Damasco

Circular del Mtro Provincial Fr. José Furelos en mayo de 1960:

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Altar de los mártires de Damasco en la iglesia conventual de Bab Tuma, Damasco.

Fray José Furelos Mato, de la Orden de Frailes Menores, Ministro Provincial de la Seráfica de Santiago de Compostela.

A los RR PP. Custodio, definidores, delegado provincial, guardianes, superiores y demás religiosos de esta amada provincia: paz y bien

Cumpliéndose en este año el primer centenario del martirio de 8 frailes franciscanos, inmolados en Damasco (Siria), y perteneciendo tres de ellos a esta provincia de Santiago, nos corresponde honrarlos con especiales cultos y celebrar solemnemente su glorioso triunfo, que podemos considerar, de alguna manera, nuestro.

Los 3 mártires particularmente nuestros son: el B. Nicolás alberca, el B. Pedro Soler y el B. Juan Jacobo Fernández.

Este último, nacido en 1808, en Moire, parroquia de Santa María de Carballeda de Cea, obispado y provincia de Orense, vistió el hábito franciscano e hizo su profesión religiosa, en calidad de hermano lego, en el convento de Herbón, en los años 1830-1831.

En aquel convento permaneció hasta 1835 en que la funesta exclaustración le obligó a abandonarlo. A pesar de este contratiempo permaneció fiel a su santa vocación, que cultivó con ejemplar fervor entre sus parientes y paisanos, alimentando la ilusión de poder volver al amado retiro conventual. Cuando se convenció de que no podría realizar sus deseos tan pronto, pidió y obtuvo de su superiores licencia para incorporarse a las misiones de Tierra Santa.

El B. Pedro Soler, nacido en Lorca, Murcia, en 1827, y el B. Nicolás Alberca, en Aguilar de la Frontera, Córdoba, en 1832, fueron recibidos en la Orden de Menores en su colegio de Priego, en 1856, donde tuvo la primera etapa de su existencia el colegio de misioneros para Tierra Santa y Marruecos, trasladado a la ciudad del apóstol Santiago en 1862.

Los tres nombrados religiosos, formando parte de la primera expedición de misioneros enviados por el dicho colegio a Palestina, se embarcaron en Valencia a mediados de enero de 1859 para llegar a Jafa el 19 del mes siguiente.

En el mismo año 1859, los PP. Pedro y Nicolás, y en comienzos de 1860 fr. Juan Jacobo. fueron destinados al convento franciscano de Bab Tuma, en Damasco, donde le sorprendió la sangrienta persecución movida por los musulmanes contra los cristianos y en la que perdieron sus preciosas vidas por confesar la fe católica, en la noche del 9 al 10 de julio del dicho año. Con ellos fueron sacrificados de igual manera otros 5 franciscanos, que con los tres mencionados componían el total de la comunidad de Bab Tuma.

Los ejemplos de heroísmo que estos esclarecidos confesores de nuestra Santa Fe dieron en esta ocasión no desmerece en nada de los que nos dejaron los mártires de los primeros siglos del cristianismo.

El papa Pío IX los beatifico solemnemente el 10 de octubre de 1926. En el mismo año en que se celebraba el séptimo centenario de la muerte de N.S.P. San Francisco.

Este glorioso acontecimiento se celebró en toda la orden seráfica con singulares muestras de regocijo y, por lo que atañe a nuestra Provincia de Santiago, se organizaron cultos especiales en honor a los nuevos bienaventurados, mereciendo recordarse los que se celebraron en el pueblo natal del B. Juan Jacobo, por iniciativa del santo obispo Dr. Cerviño, el cual había nombrado previamente de entre el Cabildo Catedralicio una comisión con el encargo de organizar las fiestas, y en el día señalado intervino personalmente el mismo Señor Obispo oficiando la Misa Pontifical y pronunciando el panegírico del Beato.

Al cumplirse ahora el primer centenario del glorioso martirio no debemos permanecer indiferentes. Al efecto, se trato oportunamente con el Excmo. y Rcdmo. Sr. obispo de aquella diócesis de la posibilidad y conveniencia de celebrar algunos cultos en Carballeda de Cea. Su Excia. Rvma. acogió benévolamente la idea y delegó al padre superior del convento franciscano de Orense para que se pusiera de acuerdo con el Sr. cura párroco de dicha feligresía acerca de lo que se puede hacer y de la fecha más conveniente.

Por lo que respecta a nosotros, ruego a los padres superiores que, con ayuda de los PP. procuradores de la U.M.F. organicen algunos cultos, un triduo, por ejemplo, en honor de nuestros insignes mártires, dando a conocer su vida y culto entre los fieles.

Aprovechen esta ocasión para hacer resaltar el valor e importancia de la vocación al estado religioso, la gloria de nuestra orden como depositaria en nombre de la Iglesia de los Santos Lugares desde hace siete siglos y el honor que corresponde a nuestra provincia en la noble y ardua empresa de servir y defender este sagrado tesoro de la Cristiandad, por el compromiso que tiene de enviar misioneros a la Custodia de Tierra Santa.

En esta misma coyuntura exhorten a los fieles a que oren por la conservación de aquellos lugares santificados por la presencia mortal de Cristo nuestro Señor y de su Santísima Madre, a que hagan propaganda en favor de los sacrificados misioneros encargados de custodiarlos contra los enemigos de la Iglesia Católica y a que ayuden con sus limosnas a la preparación de los futuros misioneros, cuyas casas o seminarios de formación mayor y menor radican en nuestra provincia.

De los actos que se celebren en honor de nuestros mártires y del éxito de los mismos den cuenta al P. Director de “Acta provincial” y al P. Secretario provincial.

Léanse estas letras en pública comunidad, copiense en el libro correspondiente y, firmadas y selladas, devuelvanse a la Secretaria provincial.

Santiago 31 de mayo 1960

Affmo en Cristo Jesús, Fray José Furelos ofm. Min. Prov.

Por mandato de S.P.M.R. Fr. Serafín García. Secret. Prov.

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Restos de los mártires conservados en la iglesia franciscana de Bub Tuma. foto de 1218.
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Fr. Bahjat Karakach, Guardian del convento de Bub Tuma, ante el altar de los mártires de Damasco en nuestra iglesia conventual de Compostela.