Los vecinos de A Gudiña celebraron este martes la festividad del Beato Sebastián de Aparicio

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Los vecinos de A Gudiña rindieron homenaje el pasado martes 25 de Febrero al beato natural del municipio, Sebastián Aparicio, abogado de conductores y transportistas. El religioso, profeso franciscano, nació el 20 de enero de 1502. Fue labrador en su juventud y dejó A Gudiña para vivir en otros lugares como Extremadura o Andalucía, aunque terminó emigrando a América, en donde se hizo empresario y promovió la creación de infraestructuras y caminos. Se convirtió en fraile con 70 años.

Fernando Castro, delegado diocesano de la Pastoral de la Carretera de la Diócesis de Ourense, se ha marcado como objetivo ampliar el conocimiento que existe sobre el beato y darle mayor relevancia en su tierra natal. “Mi motivo para estar hoy -por ayer- en A Gudiña es dar a conocer la vida y obra del beato Sebastián Aparicio que, en un país como México, todo el mundo conoce y le tiene gran devoción, y aquí en España y, concretamente, en la provincia de Ourense, es desconocido”, explica Castro. “Pasó muchas cosas en su vida y terminó formando parte de los Franciscanos, dándolo todo por los demás. En América abrió caminos, tuvo una empresa de transporte de mercancías y bendecía los carros ya en 1530”, añade.

La misa en la Iglesia de San Pedro de A Gudiña, precedió a la procesión que partió del templo de San Martín con el objetivo de rendir homenaje a Sebastián Aparicio. El acto estuvo presidido este año por José Aumente, director del departamento de Pastoral de la Carretera de la Conferencia Episcopal Española. Desde hace 51 años este departamento, del que forma parte Fernando Castro, trabaja en la mejora de la educación y de la seguridad vial a través de la palabra de Dios. “En algunas diócesis la delegación la llevan sacerdotes y, en otros casos, laicos como yo. El señor obispo sabe de mi compromiso como cristiano y como persona para mejorar la seguridad vial en mi entorno y me pidió que pusiera en marcha este departamento y así lo estamos haciendo”, cuenta Fernando.

Numerosos coches se agolparon a las puertas del templo para recibir la bendición, incluída una patruya de la Guardia Civil de Tráfico de Verín y también de Protección Civil. Como es tradición, también se sorteó una cesta llena de productos como jamón, vino o chorizo.