Bienaventuranzas franciscanas. Encuentro de la familia franciscana.

Paz y bien.

El pasado sábado 14 de septiembre, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, se ha reunido la familia franciscana en Santiago de Compostela, en el colegio de La Salle. Unos 130 hermanos de la Ofs, y de las distintas órdenes e institutos franciscanos han compartido un día de encuentro y formación.

Tras un tiempo de saludo y bienvenida y una oración inicial, la hermana Geles – fmmdp- nos ha regalado un extraordinario momento formativo en torno a las bienaventuranzas y admoniciones franciscanas, como enseñanza vital para acercarnos a Jesús, el Pobre, el Pacifico, el Manso… CAMINO, Verdad y Vida. Solo en Él podemos caminar este camino.

Cada bienaventuranza evangélica conecta con una nostalgia honda del corazón humano, aquel descanso, paz, comunión, justicia q anhelamos todos. Cada bienaventuranza es una buena noticia, no un programa sino una promesa de salvación para quienes siguen a Jesús, pobre y crucificado.
Seguir a Jesús no nos va a quitar todo dolor fisico sino que será cimiento para nuestra existencia.

La esperanza se pierde cuando, viendonos tan lejos de la santidad, decidimos no seguir caminando. Las admoniciones expresan situaciones vitales de Francisco, que le permiten descubrir dónde está la raíz y meta de nuestra vocación. Son máximas de sabiduría, que se la juegan en la brevedad, que con pocas palabras te incomodan, te provocan, para movernos hacia la vocación a la qué somos llamados.

La hermana Geles comentó la relación entre las bienaventuranzas y las admoniciones de San Francisco.

Dichosos los Pobres porque de ellos es el reino de los cielos.
Adm 14. Dios nos llama a ser pobres de espíritu, a mantener la alegría y la fe y la certeza en medio de cualquier contrariedad, aún si nos pegan en la mejilla.
A todos aquellos para los que vivir cada día es un duro trabajo y, aún así, mantienen la fe y la serenidad, ellos son los pobres q Dios ama.
La pobreza pacifica el corazón, crea Fraternidad, suprime el juicio, te reconcilia con el otro, te regala la serenidad cuando algo se te quita.
Francisco nos dice q lo q te pasa cuando eres ninguneado, cuando no te tienen en cuenta, cuando eres desplazado, robado, – no hablamos de justicia social–sólo se sana desde la madurez de nuestra vida interior.

Es posible ser feliz siendo menor? Situarse en la posición del perdedor? Si, según Francisco, aunque él habla desde la radicalidad de su camino andado, y nosotros estamos un poco más atrás, aún con la misma gracia de Dios, pero a medio camino.
Sí es posible, pero necesitamos caminar, y haber caminado o querer caminar, conocer nuestro genio y nuestras limitaciones, tener la firme decisión de hacer la parte q me toca. El señor lo puede hacer todo, pero yo tengo q hacer la parte q me toca.

Si solo aceptamos la pobreza q yo elijo, esa es mi propiedad, no mi pobreza, si elijo mis metas estoy eligiendo mi gloria, pero allí donde somos incomprendidos, acusados, desapropiados a la fuerza, ahí es donde Dios y yo mismo puedo medir cual es mi Pobreza.

Y bienaventuranza a bienaventuranza, la hermana Geles fue enriqueciéndonos con una catequesis extraordinaria.

Compartimos un café, un tiempo de diálogo y celebramos en la eucaristía la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, en el monasterio de las hermanas clarisas. Presidida por Fr. Juan Manuel Buján, concelebrada por hermanos ofm y ofmcap, y preparada y dirigida por hermn@s de la ofs y hermanas franciscanas.

El día concluyó con una comida y sobremesa fraternas.