FR. Manuel Corullón: “Los marroquíes están entusiasmados con la visita del Papa Francisco”

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Es un especialista en el diálogo interreligioso y forma parte de una comisión franciscana de encuentro con el Islam l Nos cuenta el papel de la Iglesia católica con los más desfavorecidos en Marruecos.

El hermano Manuel Corullón es el custodio de los franciscanos en Marruecos. En estos días nos ha visitado y ha participado como miembro del jurado del Plan Convivencia. En una entrevista concedida al Grupo Faro ha realizado un repaso no solamente de las actividades que llevan a cabo en Marruecos, sino también sobre el papel del cristianismo en este país o la visita del Papa durante el fin de semana.

-¿Cuál es su papel como custodio en Rabat?

-Llamamos Custodia a una pequeña provincia franciscana en tierra de misión. En Marruecos somos ahora mismo un total de seis fraternidades franciscanas que están compuestas por veinte hermanos, de un total de quince nacionalidades distintas. Estamos a lo largo de toda la geografía marroquí como Marraquech, Meknes, Tánger o Rabat, además de Tetuán o Larache. San Francisco no quería utilizar la palabra superior, sino custodio que en su acepción original viene a significar el que cuida a sus hermanos, el que está pendientes de ellos.

-Ustedes llevan ochocientos años instalados en Marruecos. ¿Están bien integrados?

-Precisamente en esta fecha de 2019 se cumple el ochocientos aniversario de la primera llegada de franciscanos a tierras marroquíes. Con la venida de los primeros franciscanos, en tiempos de San Francisco, en Marraquech en el año 1219, donde son martirizados. Años después les seguirán otros mártires que son los patronos de Ceuta.

-¿Qué ha significado para usted ser miembro del jurado del Premio Convivencia?

-La primera sensación que tuve fue la de sorpresa y la segunda de agradecimiento. He venido a Ceuta para formar parte del jurado del Premio Convivencia más en representación de todos mis hermanos que a título personal. El Premio Convivencia tiene también una característica especial de dimensionar la figura de la Ciudad de Ceuta como ciudad abierta y pluricultural. Un lugar donde esa convivencia se vive y se quiere transmitir a todo el mundo. Me encuentro muy a gusto, desde luego, de poder participar en este jurado.

– Igualmente existe una relación especial porque hace dos años el Premio Convivencia, justo en la edición anterior, fue para los hermanos franciscanos que se encuentran en Tierra Santa.

-Efectivamente, hace dos años le concedieron el premio a nuestros compañeros que se encuentran en Tierra Santa y se desplazaron hasta Ceuta dos de mis compañeros destinados en Marruecos. Fue todo un orgullo vivirlo de cerca y además a quienes se encuentran en Tierra Santa viviendo en un clima de multiculturalidad y de entendimiento entre las distintas culturas.

-¿Qué va a significar para ustedes que este mismo fin de semana tengan a Su Santidad el Papa en Rabat?

-Lo estamos viviendo con mucha alegría. Para nosotros, como franciscanos, tiene un significado especial debido a que coincide este desplazamiento de Francisco con el ochocientos aniversario de la presencia de nuestra orden en Marruecos. Igualmente se conmemora un histórico encuentro entre San Francisco de Asís y el Sultán, el cual se produjo en tierras egipcias. De alguna manera nosotros vamos a ver en esta reunión entre el Papa Francisco y el Rey de Marruecos una repetición del otro, del que he mencionado anteriormente. Una entrevista que tendrá un gran significado de diálogo religioso y de amistad.

-¿Y qué va a significar la presencia del Papa Francisco para Marruecos?

-El Papa se está tomando este desplazamiento con mucho entusiasmo. Siempre ha hablado de la importancia de la Iglesia de periferia y la Iglesia católica en Marruecos es una iglesia de periferia. Somos una comunidad pequeña que vive su fe en convivencia con el Islam y compuesta principalmente por gente humilde, sencilla, trabajadora, además de estudiantes y emigrantes. Una Iglesia también al servicio de los pobres y de la población de Marruecos. Es poner de relieve una iglesia de periferia que es insignificante en cuanto al número de sus fieles, pero importante para nuestra Iglesia en general. Este viaje del Papa va a servir igualmente para lanzar al mundo la labor que se realiza en este país. Una Iglesia que está abierta al diálogo multicultural e interreligioso.

-¿Hay marroquíes católicos?

-La verdad es que no los hay. Existen determinados cristianos que se han convertido y que pertenecen a algunos movimientos de tipo protestante que para nosotros son totalmente desconocidos. Las noticias que nosotros tenemos de ellos son las que vemos en los medios de comunicación de Marruecos y poco más.

-¿De qué perfil estamos hablando de los católicos en Marruecos?

-Estamos hablando de inmigrantes indios y paquistaníes que viven en este país, además de estudiantes subsaharianos que estudian en las Universidades marroquíes, de trabajadores europeos y latinoamericanos que tienen pequeñas empresas, aparte de los inmigrantes que están de paso por Marruecos.

-Habla usted de los inmigrantes que están de paso por Marruecos. ¿Es importante el papel que realiza la Iglesia con ellos?

-A nosotros nos interesa el tema de la inmigración desde el punto de vista pastoral. En este colectivo reconocemos un colectivo vulnerable y también suficiente. Es importante que la Iglesia pueda salir al paso para dar una respuesta a este colectivo, no solamente desde el punto de vista pastoral, sino también material para ayudar a su situación dramático.

-Vamos a volver a hablar de la visita del Papa a Marruecos. ¿Cómo fue el germen de esa propuesta de visita?

-Me consta que entre el Gobierno de Marruecos y la Santa Sede se llevaba mucho tiempo preparando esta visita. Había un interés muy importante tanto por parte del Papa Francisco como por parte del Rey Mohamed VI. El mismo monarca marroquí quería revivir el anterior desplazamiento de un Santo Padre, en este caso Juan Pablo II, que lo hizo en el año 1983 y se reunió con su padre el Rey Hassan II. Por fin se consiguió cuadrar las fechas, pero en los últimos meses se veía ya venir. Es un viaje que se está viviendo con mucho entusiasmos no solamente por parte de la comunidad cristiana, sino también por parte de la comunidad marroquí. Lo miran con mucha simpatía.

-¿Cómo está hoy en día el diálogo con el Islam?

-Formo parte de una comisión franciscana que tiene como objetivo ese diálogo con el Islam. Se están dando pasos muy importantes. En Marruecos se están haciendo muchos esfuerzos. Al final es el fruto de continuos y pequeñas reuniones de carácter interreligioso que se van produciendo entre la Santa Sede y el Islam y de otros que se continuarán haciendo a partir de ahora.

-¿En Marruecos tienen también contactos de esta índole?

-El primer foro que tenemos como franciscanos es el diálogo de la amistad. Cuando uno tiene relaciones con la gente del lugar se forman una relación de amistad y eso hace luego mucho más fácil poder entablar un tipo de entendimiento no solamente cultural sino interreligioso. En Rabat existe desde hace cinco años hay un centro de estudios ecuménico que está especializado en el análisis de la Teología con una perspectiva ecuménica de diálogo islamocristiano.

Se cuenta con profesores marroquíes en este centro. Se estudia Teología y está financiado a partes iguales por la Iglesia católica y por la Iglesia protestante sin ningún problema. Los alumnos son la mitad católicos y la mitad protestantes. Todo ello siempre orientado al diálogo ecuménico y al diálogo interreligioso.

Es una estructura de enseñanza desde el comienzo porque allí se están formando agentes de pastoral católico y futuros pastores que serán de la Iglesia protestante.