Cena para quien busca un techo

el

Usuarios, franciscanos, voluntarios y colaboradores que apoyan todo el año la labor del Albergue celebran la Navidad // Los platos fueron elaborados por alumnos que hicieron el curso de Cocina.

Texto tomado de: https://www.elcorreogallego.es

Como es tradición, el Albergue de Xoán XXIII celebró ayer, jueves 20 de diciembre, la Cena de Navidad con la que busca reunir alrededor de una mesa a usuarios que están o han pasado por esta institución, además de miembros de la Orden franciscana, voluntarios y colaboradores, entre los hay desde profesores o médicos hasta empresarios, además de estudiantes de la Universidade de Santiago, jubilados o gente anónima que solo busca echar una mano en el único cobijo que hay en Compostela para quien no tiene techo.

la Orden de San Francisco acoge en el Albergue compostelano desde hace más de cuarenta años a peregrinos y transeúntes que se acercan a sus puertas buscando un techo bajo el que dormir.

Aunque llevan muchos años celebrando esta cena días antes de que llegue la Navidad, esta tradición comenzó de una forma más oficial en 2010 con el objetivo de reunir bajo un mismo techo y como manera de “estar juntos” y “confraternizar” tanto los usuarios como los que arriman el hombro a lo largo del año, según explicaron ayer a este diario desde el albergue compostelano.

“Se trata de poder estar todos juntos durante unas dos horas, poder compartir un plato, confraternizar y charlar”, aseguran.

cp25f09173313_875706_manual[1]

Además, la cena contó con unos chefs especiales, ya que la prepararon las personas sin hogar que acuden al albergue y que, con el fin de buscar insertarse en la sociedad, participan en diversos cursos formativos, en este caso, el de Cocina.

Como colofón de la cena a estos aplicados alumnos se les premió con el certificado del curso.

Cualquiera que pasee por Santiago de noche puede ver en cajeros, bancos de algún parque o en la dársena de Xoán XXIII, a personas sintecho durmiendo al raso. Y es que el único lugar en el que pueden cobijarse es el Albergue de Xoán XXIII, cuyas puertas llegan a traspasar unas mil personas al año. Un lugar que, sobre todo, si las inclemencias del tiempo arrecian, como estos días de frío y lluvia, se queda pequeño al contar con solo 25 plazas.

Así, llevan años demandando la ampliación de plazas, aunque las normas establecidas para centros de este tipo son muy estrictas, desde el albergue no dudan en que puedan, al menos, llegar a la treintena de plazas, al considerar que la normativa “debe adaptarse a la realidad social”.

De hecho, en el albergue también ayudan a familias que no llegan a fin de mes, y donde les ofrecen duchas o ropa de abrigo.