Un sueño juvenil que arrastra a una parroquia: BoanoiTe. Franciscanos Coruña

Artículo publicado en Alfa y Omega. Con el Periódico ABC el jueves 24/5/2018

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El Hogar BoanoiTe, que da cobijo a personas sin hogar en La Coruña, cumple cinco años promovido y mantenido por jóvenes, con el sostén de la parroquia San Francisco de Asís.

Este mes de junio se cumplen cinco años desde que unos jóvenes de la parroquia de San Francisco de Asís de La Coruña comenzaban a restaurar una casa abandonada a las afueras de la ciudad. Desde entonces y hasta hoy el proyecto ha pasado por buenos y malos momentos, ha crecido y hoy se ve consolidado por el apoyo de toda una parroquia y también de la ciudad y sus instituciones. El Hogar BoanoiTe, así se llama esta iniciativa, es la casa de diez personas sin hogar ni familia ni recursos, que disponen de habitación propia y todas las ventajas físicas y psicológicas de vivir en «su propia casa». Y tienen las llaves para poder salir y entrar para que sean dueños también de su vida. Los usuarios conviven con los jóvenes y los franciscanos de la parroquia. En constante diálogo e interacción de las responsabilidades propias de un hogar.

Todos tienen una misión

Uno de los cinco pilares del proyecto franciscano es que toda criatura tenga una misión, que pueda hacer un servicio a la Iglesia y a la ciudad. En medio de la vida parroquial, allá por el año 2010, numerosos jóvenes estaban vinculados con diversos voluntariados en La Coruña. Durante sus encuentros periódicos van descubriendo que hay una realidad de personas que se autoexcluyen de las posibilidades que ofrece la ciudad e incluso duermen en la calle. Y deciden organizarse para conocerlas y ayudarlas. Así nace el grupo que después se llamará BoaNoiTe (buenas noches en gallego). En junio de 2013 dan un paso muy grande. Tras intentar solucionar esta situación con el alquiler de habitaciones, deciden alquilar una casa, que restauran, y convivir para recuperarlos para la sociedad.

El primer sueño de estos jóvenes era hacer un hogar de exigencia cero: acoger a todo el que esté en la calle sin condición alguna. Los problemas de convivencia fueron conduciendo el proyecto hacia un hogar para personas ya en camino de rehabilitación o sin problemas graves de alcohol y conducta; personas que la vida dejó en la calle, pero que tienen voluntad de retomar su vida. Tras dos años y medio en esa casa, la institución P. Rubinos les cedió una zona de sus viejas instalaciones, que dejaban en desuso tras la construcción de nuevos locales gracias a Amancio Ortega.

Hoy el Hogar BoanoiTe es una gran familia formada, además de por los usuarios actuales, por todos los que han pasado en estos años, por los jóvenes que sostienen y dirigen el hogar y todas las actividades que engloba este proyecto, por sus familias y tantas otras familias que sostienen la comida y los gastos del día a día. Y junto con los franciscanos que sirven en la parroquia, todos comparten una misma vocación franciscana de fraternidad, vida sencilla y servicio mutuo.

Charo, dando un curso de hacer rosquillas la pasada Navidad.

El cimiento en una parroquia

El Hogar BoanoiTe, como lo es también toda parroquia, es la oportunidad para volver a ser persona y sentirse importante para la sociedad y también para Dios. Es un punto de apoyo de una comunidad-familia para que las personas recuperen la dignidad que se merecen por haber nacido. Es un punto de encuentro de la sociedad misma, donde todos nos sentimos llamados a servirnos mutuamente.

Solo con la ayuda de una parroquia podía salir adelante un proyecto así. Son muchas las colaboraciones materiales y personales, mucho el tiempo que dedican muchos voluntarios, de esta parroquia y ya de otras muchas y grupos, por ejemplo para ir un día a enseñarles a cocinar, o coser, o a levantar su autoestima, o hacer un currículum o una mudanza, cada viernes tienen un taller de pintura y restauración de muebles.

Taller de pintura de pequeños regalos o accesorios, dirigido por Nieves.

La parroquia aporta la oración, la seguridad de que siempre habrá una mano a disposición. Los papás y mamás de la catequesis organizan una cafetería cada domingo con la que sostienen la mesa de este hogar.

Gracias a todos los que construyen comunidad y atienden a la inquietud de los jóvenes, pues dice Jesús que, donde dos o más se reúnan en su nombre y luchen por sus sueños, Él hará soplar su Espíritu y nos hará formar parte de su poder creador.

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Fray Natalio
La Coruña