Monumento de Asorey a San Francisco.

001MaquetaAsoreyFray Samuel Eiján, Ministro Provincial OFM – Santiago crea una comisión organizadora del VII Centenario de la muerte de San Francisco e inicia un crowfounding por suscripción popular. Redactan un contrato según el cual Asorey ha de presentar una maqueta en yeso del proyecto. Esta foto fue publicada por El Eco Franciscano el 1-11-1926. Y se ajusta la obra en 40.000 pts y en unas dimensiones de 9m. de alto, que finalmente resultarán 12m. La obra está hecha de granito. La primera piedra fue colocada en octubre de 1926.  El periódico ‘El Compostelano’ lo narraba así el 16-10-1926:
“Día solemne en honor a S. Francisco de Asís. El hoyo donde fue colocada la primera
piedra para la estatua, fue abierto al pie del peldaño más bajo de la escalera de piedra y acera que conduce al convento, cuyo acceso al campillo se varió y será terraplenado éste y desaparecidos los árboles. Dicho grandado de piedra en dos de sus caras tiene grabado a pico: “Francisco Asorey hizo este monumento levantado por suscripción popular a San Francisco de Asís en el 7º centenario de su muerte, siendo papa Pío XI, Rey de España, Alfonso XIII, Provincial de Santiago, Samuel Eiján, 16 de octubre de 1926. En el cuno grabado en hueco en dicha piedra, fue guardada el acta y monedas y tapada la oquedad con una laja de piedra revestida de cemento”.

Según cuenta el periódico la obra contaría con tres partes: En el primer cuerpo narrará la predicación del apóstol y la de los padres franciscanos. En el segundo cuerpo un ángel acompañando a los tres votos que hacen los que ingresan en la Orden del gran Asís, que son pobreza, obediencia y castidad, y en el último cuerpo aparece San Francisco apoyándose en el mundo. El proyecto definitivo es enriquecido con otros personajes.

02Monumentorecienacabado

Se inaugura el monumento un 24 de julio, víspera de la fiesta del Apóstol, del año 1920. Presiden la inauguración el arzobispo, Zacarías Martínez, y Don Luís Rodríguez de Viguri, en representación del Ministerio de Gracia, y Justicia.  La crónica completa del evento está publicada en El Eco Franciscano, en sus publicaciones de julio y Agosto de 1930:

‘He aquí otra obra genial de Asorey. inspirada en la vida del pobrecillo de Asís, va recogiendo sus principales motivos temáticos, con esa seguridad y fortaleza que caracterizan el “modo” del ilustre autor de “O Tesouro”. Constituyen el basamento del Crucero unos recios bloques de piedra… que simbolizan las perezas de aquella sociedad medieval en que alumbró el genio del Serafín de Alvernia… En el cuerpo superior del monumento, dos grupos representativos de la aristocracia y de la clase humilde, ofrendan su devoción a S. Francisco, expresando de esta suerte el culto unánime que despertó en todos los estamentos sociales.

IMG_7325
““La caridad franciscana erigió este monumento al Pobrecillo de Asís en el VII centenario de su
muerte, MCMXXVI”

El material de la obra es granito excepto en los rostros que usa mármol, así como en manos y en el cordón franciscano.

En los planos laterales podemos admirar, diestramente trazados, al “hermano cordero” y al “hermano lobo”, ejemplos de la mansedumbre y la fiereza, domeñadas por el “quid divinum” que ilumina las palabras del santo. Es tan bella la expresión de las figuras, que los labios recitan, sin querer, las estrofas de Rubén Darío, tan divulgados.

IMG_7315

En la parte posterior del crucero, presidida por el escudo franciscano, sintético y sugerente, se agrupan los continuadores de la Orden, su escolta de honor, frailes mayores, frailes menores y hermanos terciarios […]

IMG_7312.JPG

Rodea el monumento y lo sujeta el cordón franciscano que al anudarse, forma cornisas, capiteles y pedestales.

Sobre el más alto, se arrullan… tres gracias, que no son ciertamente las de Rubens, sino estas otras, tocadas de las celestiales locuras: La Castidad, La Pobreza y la Obediencia…En el frente, elevándose del plano de las figuras, surge la del Santo de Umbría, bellísima, rodeada de una sinfonía de lirios y de rosas.

IMG_7333

IMG_7331

Corona el monumento –que tiene la exaltación de un vuelo místico- un Cristo alado, ingrávido, de ensueño, que solo descubre la cabeza herida, parte del torso y los brazos, en ademán de perdón.

A la derecha del conjunto, junto a San Francisco representa la alegoría de la castidad, que lleva un lirio en su mano izquierda, símbolo de pureza y virginidad.

IMG_7336

La obediencia está en el centro y la pobreza a la izquierda, con el cordón en la mano y pisando espinas.

IMG_7310

IMG_7347

Al fondo, como en silueta, cruz o estrella, imagen de más altos destinos. De las manos de crucificado descienden a las del “Poverello” quirnaldas de palomas, que encarnan la adhesión al Redentor.

Por riba dos pedestais hai un cortexo de figuras
que se dirixen cara o centro do monumento: o
pobo chan á dereita representado por unha parella de campesiños cos seus fillos e as clases poderosas simbolizadas por un nobre
(axeonllado), o rei (de pé diante) e un bispo (detrás), é a sociedade medieval na que xurde o
franciscanismo. Contrasta o traballo da pedra que crea ricas texturas: traballada con punteiro
no centro, con ciceis dentados nas figuras e que dá paso na parte alta aos bloques con formas
debuxadas que remiten ao cordón franciscano. A pedra sempre traballada, nunca lisa, axuda a
reter a luz nas esculturas.

O bispo leva tiara e báculo, o nobre espada, o rei cetro e coroa. O pai campesiño
apoiase nun sacho, a nai leva aos fillos e unha grilanda de flores. Vese tras eles unha ovella e
un año. En todo o monumento a intención das figuras é máis simbólica que narrativa.

 

04espaldaA la espalda del conjunto, mirando hacia el convento, representa el tercer: la
obediencia, franciscanos de las tres órdenes: Menores, clarisas y terciarios.

En el centro escudos de la heráldica franciscana:

El escudo de la Orden: los brazos cruzados de Cristo y Francisco.

el serefín de los estigmas

La cruz de Jerusalén

La cinco llagas.

 

 

 

 

Santa Clara lleva la custodia y San Bernardino de Siena.

IMG_7311
Poema de Cabanillas reproducido en “El eco Franciscano” de julio de 1930

No chan era o silencio / en no ceo era a verba / vivía o mundo tempos / de impiedade e de guerra. / Unha voz no-escoitaba dende os días lonxanos / da Redención, voaba por montes e devesas. / Era o decir soave / dunha canción sinxela / tecida de humildade, de amor ó sacrificio / e de amor á probeza. / Campaíña de ouro, ó seu doce tanguido / todo esperta e rexurde, todo vibra e latexa: / o verme escuro fita / ó sol que as altas nubes labarea, / o sol desce bicando / rochedos e alboredas, / relocen remansadas / as ágoas da tromenta, / espiga en lirios albos / a erba miudiña, levián e silandeira, / refulxen con doirada craridade / os mantelos da néboa / e, os degaros conxénitos vencidos, / o lobo baixa da fragosa serra… /  É a voz do ALTER CHRISTUS, / nada de Rivotorto na campía deserta, / resoante nos vales de Espoleto /  e nos ermos de Albernia: / é a voz garimosa, / en caridade acesa / de Francisco de Asís, o Cabaleiro / da Sagrosanta Orden da Probeza / que descendo as valgadas do Pedrouso, / rimbado da Beleza, / rodeado de pombas / camiña a Compostela. / Das Navas de Tolosa / na xornada sangrenta / os berros da vitoria / a España entoleceran. / Diviñizada a Forza, / co mantelo de púrpura cuberta, / das  endas de Annasir / ó forzar as cadeas, / as espadas trunfantes / cara os ceos erquera… / Mais, tramontando os cumes / da pirenáica serra / da ermida de Subiaco / baixa o Santo poeta. / E ¡escoitade o miragro / que ó mundo desconcerta! /  ¡Ós locentes aceiros / da armadura guerreira / contrapón os farrapos / do sayal mendicante, da túnica cincenta; / á pica de combate, / á espora cabaleira, / o bordón e a sandalia / das xornadas eternas; / ó fachendoso casco empenachado / a calda capucha miserenta; / á espada escintilante e feridora / o cordón de delor e penitencia, / e ó balbordo da loita / a verba da homildade, / a caridosa verba / que chama irmán ó lobo / o paxaro, e o verme, e a cobra ponzoñenta, / a man sempre tendida / ó que famento ou un cruza a vereda, / e os seráficos beizos con que bica / do gafo desterrrado a carne lazarenta…! / ¡Ou ti, santo dos santos, / fogueira sempre acesa, / o das chagas diviñas / nos pes, nas mans e no costado abertas, / como nadas no ceo / luminosas como estrelas! / ¡Ou, ti, santo dos santos, / cabaleiro e poeta / que deixache do Pórtico da Groria / nas pedras milagreiras / un recendo diviño que perfuma / toda a terra galega! / ¡Fai verdecer en rosas / con froración eterna / esta groriosa Casa / da tua man ergueita / carón da Tumba sagra / na nobre Compostela, / e benzoa esta terra que é tan tua / por homilde e por probe e por gallega!.