Tres misterios de Santo Toribio. Año Santo Lebaniego 2017

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La http://www.guiarepsol.com publica un interesante artículo sobre los tesoros que encierra el Monasterio de Liébana, regido por Franciscanos en el último siglo.

1.- Santo Toribio se celebra el 16 de abril. En siglos anteriores, a Santo Toribio se venía más en peregrinación por el santo obispo y la talla de madera que por el Lignum Crucis. Los monjes ocultaron el cuerpo de Toribio y no se sabe dónde está. Da testimonio de su presencia esta talla de madera:

Talla de Santo Toribio.

Durante siglos, la devoción por la talla del Santo llevó a los peregrinos a arrancar astillas. Devoción o admiración merecida.

Mientras don Manuel explica las cuitas del Valle de Liébana y luego la fe que hay en la increíble talla del Obispo de Astorga, recuerda que el cuerpo del Santo aún no ha sido encontrado, llega otra visita de un grupo de estudiantes franceses, encantados con la historia y las leyendas del lugar. La magnífica talla fascina al profesor, que engancha a sus alumnos. “Hay que trasladarse a la Edad Media para entender lo que significaban las reliquias, a las que se atribuía un poder increíble”, puntualiza el cura.

2.- El Lignum Crucis. En los años 50, visitó este lugar el Nuncio del Vaticano en España. El párroco, D.Desiderio, le propuso que si de verdad este trozo de madera era del Lignum Crucis era bueno comprobarlo y mostrarlo. Se envió un trozo  de madera de la cruz para su estudio. Se certificó que era un olmo de Palestina, de hace unos 2.000 años, de la época en que Cristo murió crucificado.

 Vista de Potes desde el Monasterio.

3.- La Cueva Santa. Cuenta la tradición que, al principio de la Alta Edad Media, “un monje se hizo ermitaño, y que también se llamaba Toribio, y vino a meditar a una cueva –la Cueva Santa- que está ahí arriba. Un día, desde la Cruz de La Viorna (monte cercano) lanzó su cayado hacía abajo. Dijo donde caiga mi cayado construiré mi morada.  El lugar se llamó San Martín de Turieno. Ha estado ocupado por los benedictinos, los cistercienses luego, que fueron muy austeros. Los franciscanos llegaron en 1961. Se dice que es el monasterio más antiguo del país, nunca estuvo abandonado, ni siquiera con la desarmotización de Mendizábal, porque funcionó como parroquia”.

La Cueva Santa es uno de los lugares mágicos que rodean el monasterio, junto con otras ermitas o capillas –Santuario de Santa Catalina, la ermita de San Miguel, la ermita de San Juan de la Casería- que, servía a los frailes para retirarse a lugares más cálidos a rezar y meditar. La primera vez que se cita el Monasterio en un documento es en el año 828, aunque algunos admiten su fundación en los tiempos de Alfonso I de Asturias.  

Don Manuel Gutiérrez, cura de Tama e historiador del Valle de Liébana, un sabio heredero de otro cura mítico, Don Desiderio. 

Debajo de estas columnas se hicieron excavaciones en 1964 por científicos de la Universidad de Berkeley buscando un ‘arca de la alianza’.

4.-Beato de Liébana. Aquí se guardan escritos de San Beato, el monje mozárabe que tiene gran hueco en la historia y en la religión católica, autor del Comentario al Apocalípsis de San Juan. Un luchador contra la invasión árabe y la herejía, muy culto. Para refrescar mejor la memoria están ‘Los Beatos’, de bellísima factura y colorido, que aún iluminan las páginas de libros de historia y arte del colegio.