El Comedor de Pontevedra es una Institución consolidada para durar siempre en la ciudad

Con ocasión del cierre del Monasterio de Santa Clara, cuyas hermanas han sido trasladadas al monasterio de Santiago, han salido en prensa también neutros hermanos franciscanos, comentando la posibilidad de que también se vayan los franciscanos.

Aunque de momento, Pontevedra es una presencia fuerte de la Provincia de Santiago, que esperamos todos tenga mucha vida.

Por el comedor social, instalado en el propio edificio, pasan a diario entre 120 y 130 personas. Es habitual ver entre semana una larga cola ante su puerta, lo que provoca que haya que organizar dos turnos, a veces hasta un tercero con una docena de personas, para poder ofrecer una completa comida a aquellas personas sin recursos o que pasan por una situación económica complicada.

Al frente del comedor se encuentran los padres Gonzalo e Ignacio, que sirven, como el que más las mesas.

“El mérito no es nuestro, sino de la gente de Pontevedra, que es muy generosa, muy solidaria”, asevera el superior de los franciscanos. “He estado en otros sitios y esto no podría salir adelante”, añade.

El comedor cuenta con una veintena de voluntarios, que acuden según su disponibilidad personal, “pero siempre hay unos 12 o 13”. El cocinero es el que más pronto llega, sobre las ocho de la mañana, ya que la comida se sirve a la una, el primer turno, y a la una y media, el segundo.

Se sostiene con las aportaciones de particulares y de empresas y, sobre todo, supermercados. También las instituciones entregan sus donativos de alimentos. Un amplio almacén permite su conservación segura para que nunca le falte a nadie en Pontevedra el pan que llevarse a la boca.