Venezuela: ¿Un sacerdote “multiplica los panes” en plena crisis?

El Padre Jesús Martínez durante una de las Ollas Comunitarias en El Tocuyo. Parroquia San Francisco de Asís.

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Desde noviembre de 2016 la parroquia San Francisco de Asís en El Tocuyo, Estado Lara, Venezuela, da un plato de comida caliente a no menos de 800 comensales. Un verdadero milagro de Dios.

La imagen puede contener: una persona, cieloEste artículo es resumen del publicado en Aleteia y elguardiancatolico.blogspot.com.es de Venezuela, a raiz de una visita reportaje de Aleteia.org.

La caridad no tiene puertas

El padre Jesús Martínez agradeció la visita de Aleteia y la mención que de él se hizo en un trabajo a comienzos de año. “Eso nos ha ayudado muchísimo”, dijo, disponiendo las facilidades para el reportaje que esta vez sobre el servicio se realiza in situ.

El proyecto se fundamenta en la ley del amor de Cristo, siendo, por tanto, el hecho de tener hambre, el único criterio para para que la gente acuda y coma. “No podemos cerrarles las puertas a ninguna persona con hambre porque la caridad no tiene puertas”, dijo.

Padre Jesús Martínez, párrco de San Francisco de Asís. El Tocuyo. Foto: GuardianCatolic
Narró que la olla comunitaria dio sus primeros pasos cuando tenía tres meses en esta parroquia adscrita a la Arquidiócesis de Barquisimeto. “Estaba a punto de culminar el Año de la Misericordia convocado por el papa Francisco”, expresó.
“Escuchaba una catequesis que el Santo Padre impartía desde El Vaticano sobre las obras de misericordia. Un día me reuní con los grupos de apostolado y otros servidores y acordamos poner en práctica algunas de estas obras, por ejemplo, dar de comer al hambriento”.
Constató que el primer día salieron a la calle a buscar a la gente para que comieran. “Las personas no creían que les estuviéramos dando comida preparada. ¡Vengan, tenemos allí una comida preparada para ustedes!”, relata con entusiasmo el sacerdote que a la fecha cuenta 14 años de su ordenación.
“Este servicio se puede considerar un fruto de ese Año de la Misericordia”, dijo, aferrado a una foto del Santo Padre Francisco.
Contó que en esa ocasión también visitaron varios enfermos así como a los privados de libertad en las sedes locales de la Policía del estado Lara, policía científica, CICPC, y personas bajo arresto domiciliario. “Esa primera experiencia nos dejó el compromiso de entregar comida en estos centros penitenciarios dos veces a la semana –lunes y viernes- además, llevamos una palabra de aliento a quienes allí se encuentran”.
La olla comunitaria se hacía una vez a la semana pero poco a poco se fueron conformando los equipos de servidores y benefactores para hacerla diaria. Se amplió la cocina y el comedor; además, se hicieron más hornillas para cocinar simultáneamente en 9 ollas. Los días domingo, el servicio es realizado por familias de la comunidad que se ofrecen y turnan para participar en el proyecto, incluso, donando todos los insumos de esa ocasión.
“Desde noviembre 2016 nos propusimos hacer las comidas todos los días porque la gente necesita comer a diario, y hasta la fecha así se ha cumplido”, relató el sacerdote. “Lo hacemos desde el domingo hasta el viernes. Los sábados la comida es asumida por una organización civil independiente que ha querido cumplir con este servicio en el Asilo San Antonio, lugar al que acuden muchos de nuestros vecinos”. La parroquia Espíritu Santo también realiza este proyecto aunque una vez cada quince días debido a las carencias.

Todos podemos ayudar

Expone que alimentar diariamente a tanta gente no es tarea fácil, de allí que la logística debe contar con el apoyo de personas y grupos únicamente interesados en ayudar a los más necesitados. 
“Hoy esos hermanos necesitan alimentos. Tal vez nosotros necesitamos de otras cosas, pero todos somos iguales ante Dios. Por eso nos guiamos por la Palabra de Dios que dice en Hechos: “Hay mayor alegría en dar que en recibir”, comentó.
Rezando y picando verduras. En la Olla Comunitaria todos cumplen con tareas de servicio como hermanos. Foto: GuardianCatolic
Martínez considera que quien los apoya también ejerce la caridad. En ese sentido destacó que vale tanto una pequeña colaboración: un tomate, una cebolla, un kilo de carne o un pollo; como una donación más grande: 20 ó 30 kilos de carne o pollo o una res entera.
Agradece el apoyo de la Asociación Civil Hijos de Morán, una organización local que coopera con este proyecto de la iglesia local y otros proyectos vinculados a la salud.
El padre Jesús Martínez quiere desarrollar otras iniciativas en su parroquia y sabe de la existencia de quienes ayudan los buenos proyectos. Por eso, se animó nuevamente a dejar sus números para quienes deseen colaborar no solo con las ollas comunitarias sino con otros proyectos en favor de sus parroquianos más necesitados.
Pueden ayudar a través del Banco Provincial, a nombre de Parroquia San Francisco. Número de Cuenta Corriente: 0108 2439 7101 0010 5253; RIF: J-40302621-1; y el correo: pjesusmartinez@gmail.com. Los números: +58 253 6633547 +58 426 2515883.
Expresó que esta experiencia vino a fortalecer el compromiso como cristianos tanto de él como sacerdote y también de su entorno parroquial, en el que todos se sienten útiles desde el lugar en que están: el que recibe los alimentos, los benefactores y los servidores.

 

“Todo lo que se haga en favor de nuestros hermanos más necesitados realmente es poco. Nosotros somos miembros de Iglesia, y como Iglesia estamos llamados a ser portadores del amor de Dios, sea en la circunstancia que sea”, apuntó finalmente.