Cierra el colegio de San José de Soria

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El claustro de profesores del colegio San José, que ha cerrado este curso, resalta en este artículo de opinión las enseñanzas y valores que los franciscanos han sabido trasladar a muchas generaciones de alumnos.


OPINIÓN/El buen ejemplo franciscano

Dicen que la meta principal de la educación, es crear hombres y mujeres que sean capaces de hacer cosas nuevas, no simplemente de repetir lo que otras generaciones han hecho; hombres que sean creativos, inventores, descubridores… Dicen otros, que la segunda meta, es “la de formar mentes que sean críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece”, en definitiva, mentes que sean capaces de gobernarse a sí mismas.

En el Colegio San José, los Padres Franciscanos, siempre han creído que hay una tercera meta, igual o más importante que las otras dos y es la de formas buenas personas. Gracias a los Padres Franciscanos, porque el compromiso adquirido y la responsabilidad que han demostrado en estos años, ha dado sus frutos: Han trabajado para que se consiguieran las tres metas y los alumnos y exalumnos de nuestro querido Colegio San José dan muestra de ello desde 1920.

El fruto visible de sus enseñanzas no se debe a la elocuencia de sus palabras sino a cumplir silenciosamente con los deberes cotidianos, a la sencillez con la que han puesto en práctica la imitación del buen ejemplo franciscano. La simplicidad, el rechazo de cualquier doblez, era precisamente una de las virtudes que San Francisco practicaba con mayor heroísmo, con sacrificio personal y con una escrupulosidad que llega incluso a hacernos sonreír.
Así lo han hecho los Padres Franciscanos durante 97 años: Con “el ejemplo y la palabra”, con “la palabra y las obras” como querría San Francisco; con humildad franciscana, sin grandes ostentaciones sobre su buen hacer, discretos, y caminando con rectitud también en medio de las adversidades. Siendo honestos con la comunidad educativa y, llegado el momento, tomando la difícil y arriesgada decisión de ceder su colegio y con él, su vida.
En ese camino les hemos acompañado todos los profesores, de ayer, de hoy y de siempre, que, a lo largo de estos años hemos formado el claustro de este Colegio y por ello les damos las gracias:
Gracias por permitir que el Colegio San José haya sido “nuestra segunda casa”, gracias por permitirnos ser uno más en la familia franciscana, gracias por ayudarnos a crecer y buscar la excelencia profesional y personalmente, gracias por esa confianza que siempre habéis mostrado en nuestro trabajo diario, gracias por vuestro ejemplo… En ese camino también les han acompañado las familias que han depositado en ellos la gran responsabilidad de colaborar en la educación de sus hijos.

Nos consta, porque así nos lo han manifestado en reiteradas ocasiones, que los franciscanos han cumplido con creces las expectativas iniciales de los padres al elegir el Colegio San José Los padres han comprendido lo difícil de su tarea y han sentido que, para cada uno de sus hijos, han dado lo mejor y tratado de prepararlos frente a los retos, desafíos y adversidades de la vida.
Los Padres Franciscanos, junto con el resto de la comunidad educativa, han sabido conjugar el querer, el poder y el hacer, o, expresado con sustantivos, el compromiso, las capacidades y la acción. Se han ilusionado con nuevas posibilidades, han soñado un colegio mejor que ayudara más al alumno en su proceso de crecimiento y se han comprometido con este sueño. Nos han dado a todos, profesores y alumnos, raíces, unas raíces indispensables para pisar fuerte, para caminar con seguridad, para crecer, para sostener… Ahora, debemos alzar el vuelo no sólo para volar fuera del Colegio, sino para observar con perspectiva, para romper, para escapar y, por qué no, para regresar en nuestra memoria a todos los momentos vividos en el San José.
Allá donde vayamos seguiremos luchando por nuestro espíritu franciscano, seguiremos comprometiéndonos con la educación de nuestros alumnos y alumnas y seguiremos creyendo quela utopía tiene sentido si caminamos tras ella.
Con profundo agradecimiento, humildad, respeto y afecto nos dirigimos a los PADRES FRANCISCANOS y les deseamos PAZ Y BIEN, porque “todos comenzamos por ser franciscanos de opción pero terminamos siendo franciscanos de corazón”. Por ello, allá donde nos dirijan nuestros pasos nos sentiremos orgullosos de haber pertenecido a la gran familia que ha sido el Colegio de los Padres Franciscanos
Gracias Padres franciscanos. Gracias por haber dado la vida durante casi 100 años
Paz y bien para todos.
Claustro de profesores del Colegio San José