La diócesis de Santiago apuesta por los laicos y las unidades pastorales

el

Son dos de las aportaciones del sínodo diocesano que se acaba de clausurar tras casi cinco años de trabajos. También se renovará la iniciación cristiana y se potenciará la formación de los agentes de pastoral.

Origen de la noticia: http://www.alfayomega.es/93958

Han sido años y trabajos los que han transcurrido desde que en 2012 el arzobispo de Santiago de Compostela, Julián Barrio, convocara a toda la diócesis a un sínodo diocesano que el último fin de semana de enero celebró las últimas sesiones. Ahora, en unos días, tal y como confirmó el obispo auxiliar, Jesús Fernández, a Alfa y Omega, todo ese trabajo estructurado en cinco ponencias se le harán llegar en pocos días al arzobispo compostelano para que lo ratifique y se dé comienzo a la fase de acogida por toda la diócesis.

«No es pequeña la tarea que se nos presenta ante los ojos –recoge el mensaje final del sínodo–, y no es la menor de las tentaciones caer en el desánimo o la frustración al ver que las cosas no proceden al ritmo deseado. Quizá algunas parezcan irrealizables a corto plazo. No se nos ocultan las dificultades, que pueden proceder tanto de las limitaciones materiales, como la escasez de personal o de las inercias y comodidades. El sínodo será papel mojado si a la renovación de las estructuras no la acompaña una conversión de los corazones».

Según explica monseñor Jesús Fernández, son numerosas las aportaciones que han surgido del sínodo diocesano y que marcarán la vida de la Iglesia en Santiago de Compostela. Una de ellas es la renovación de la iniciación cristiana, que tendrá que incluir la renovación del directorio diocesano «para adecuarse mejor a las nuevas realidades que llegan a las parroquias: adultos sin bautizar, niños sin bautizar a la edad de la Primera Comunión… A todo eso tenemos que dar respuesta y ofrecer un itinerario concreto».

En segundo lugar, este acontecimiento de la diócesis de Compostela traerá consigo también la implantación de las unidades pastorales, que agrupen a varias parroquias, ante los cambios demográficos y la escasez de sacerdotes. Así, «se formarán equipos que se encargarán de parroquias cercanas y de características comunes que podrán estar acompañados por un sacerdote».

Más implicación en la sociedad

El sínodo también puso de manifiesto la necesidad de que el laicado tenga una mayor implicación en la vida de la Iglesia, ya sea en el trabajo pastoral, administrativo o económico dentro de ella o con su testimonio y aportaciones como católicos en la sociedad. Sobre esta última cuestión, una de las cinco ponencias recoge la necesidad de «impulsar una mayor conciencia social en la diócesis en distintos ámbitos: cultural, educativo, político, económico, comunicativo… con una especial atención a las personas económicamente más débiles». Todo ello, insiste el obispo auxiliar de la diócesis gallega, con una apuesta decidida por la formación. De hecho, se lanzará un plan de formación para laicos para que trabajen al lado de los sacerdotes.

Todas estas propuestas pretenden, tal y como refleja el citado mensaje final, que la Iglesia «sea evangelio, buena noticia, en particular para los pobres». «Hemos de estar cerca de las pobrezas espirituales, pero también de quienes carecen de recursos para llevar una vida digna; de quienes se encuentran en paro; de quienes sufren explotación laboral; de las víctimas de maltrato; de quienes se han visto obligados a abandonar su patria; de los enfermos y ancianos; de los que sufren abandono», añade.