¡Queremos conseguirlo! (Punto de vista de nuestros hermanos OFM Alemania)

Titel der Zeitschrift Franziskaner, Frühling 2016Artículo de la revista “Franziskaner – Magazin fur Franziskanische Kultur und Lebensart” – (“Franciscano – Revista para la cultura y forma de vivir franciscanos”) Primavera del 2016 – OFM Provincia Alemana.

Traducción del alemán por David Munker.

El 10 de marzo del 2016 se registraron 92 nuevos refugiados en Alemania, en noviembre del año 2015 eran, casi, 7000 por día. El cierre de la ruta de los Balcanes, no hace, por supuesto, desaparecer a todas las personas que buscan nuevos horizontes. Ellos persisten en el barro de Idomeni, pequeña localidad griega, viven el frío y el hambre en los provisorios campamentos de Turquía. En las islas de Italia y Grecia bajo inimaginables condiciones, en caso de sobrevivir a las travesías en el Mar Mediterraneo, un futuro cercano a la inanición les espera.

¿Ojos que no ven, corazón que no siente?

Hace ya quince años, la por aquel entonces, “Comisión Independiente de inmigración” del gobierno alemán, insistía en no ignorar la “realidad del refugiado” La cifra de mas de 60 millones de refugiados, va en aumento, y confirma la importancia de prestar atención a esta realidad.

Una acusante lucha por recursos vitales, diversas guerras y también la falta de proyección profesional para muchos de los jóvenes del territorio árabe y norteafricano son los ya conocidos orígenes de esta huida. A todo esto se añaden las consecuencias del calentamiento global, que en los próximos años podría llegar a incrementar la temperatura en ciertas partes de Asia y África haciendo muy difícil sobrevivir en estos lugares.

Solo una pequeña parte de estos refugiados llega a Europa, la gran mayoría buscan cobijo en su propia nación o en países vecinos; la situación en dichos países dista de ser esperanzadora; inestabilidad social y política son de esperar en lugares sin muchos recursos para acoger la llegada de nuevos y tantos habitantes. El destrozado Líbano es un claro ejemplo, acoge a mas de un millón de sirios y su demografía aumenta a mas de cinco millones de personas.

Los pronósticos internacionales esperan la posibilidad de que muchos sobrevivan al peligroso viaje hasta Europa y hombres desesperados son retenidos en cercos fronterizos europeos con el uso de fuerza y equipos militares.

“Alemania no es un país de inmigración”

Esta fue una cita del gobierno en coalición de CDU/CSU-FDP en el año 1982. Dicha cita no puede estar mas lejos de los hechos reales, “en los últimos 400 años no existe una Alemania sin estos notables movimientos migratorios” afirma Jochen Oltmer, profesor por la nueva historia en la universidad de Osnabrück.

El investigador de migración sabe perfectamente que estos movimientos, no son,  en lo absoluto, apariciones del tiempo moderno o de nuestros días.

Las atractivas ofertas de liquidación de los príncipes alemanes, después de la “guerra de los treinta años”, esperaban repoblar una desolada nación. Los “Hugotones”,(alrededor de 500.000) en su mayoría franceses, llegarán refugiados a Brandeburgo-Prusia. En los siglos 18-19, mucha gente migró hacia zonas del Danubio y Mar Negro (unos 740.000) y finalmente aproximadamente 5 millones de alemanes emigraron, entre 1815 y 1914 a Estados Unidos en busca de una vida mejor.

Con la industrialización los movimientos demográficos cambian de nuevo. Las áreas metropolitanas ofrecen nuevas posibilidades de empleo. Se calcula que en 1913, mas de 1 millón de trabajadores vendrán del extranjero, italianos y polacos en su mayoría. Incontables fueron las personas que durante las dos guerras mundiales, entraron y salieron del territorio alemán; soldados y civiles fueron deportados como trabajadores forzados, gente evacuada de las zonas de guerra y millones victimas de la expulsión.

En Octubre de 1944, los expertos contaban en mas de 8 millones, los trabajadores que desde el extranjero, llegan a Alemania bajo el dominio del “Reich”. No todos los que sobreviven al terror regresan a casa. Una segunda parte de estos “inmigrantes forzosos” ocuparan el lugar de todos los alemanes que huyen o son expulsados. Se calcula que, en total, mas 12 millones de personas, llegaran a una nación, donde en principio no son bien recibidos y que con el tiempo, de manera decisiva, contribuirán en la reconstrucción de un país desolado.

Oltmer, recuerda a su vez, los alrededor de 14 millones de inmigrantes que desde 1961 hasta 1973 son reclutados como trabajadores; a los 4.5 millones de emigrantes y repatriados que en 1953 regresan, nombra a los refugiados húngaros de 1956, a los “Boatpeople” (refugiados vietnamitas, que huyen en bote de un país destrozado) y a los refugiados de la guerra de los Balcanes. Muchos de ellos son devueltos o regresan a sus países (un 80% de los trabajadores inmigrantes).

Por tanto queda recalcado y comprobado un fuerte argumento: Alemania es un país de inmigración y como conclusión el profesor Oltmer dirá: “La inmigración no ha perjudicado a ningún estado alemán en los últimos 400 años. Se demuestra que varios estados alemanes se han beneficiado de los tantos y ansiosos inmigrantes y refugiados que recibieron. Siempre que los estados alemanes han necesitado ayuda, las guerras y los problemas socio-económicos internacionales, han sido de gran ayuda en la salida de los mismos.

¿En realidad es todo tan malo?

Aunque los argumentos del profesor Oltmer nos den un poco de serenidad en el tema de la inmigración, la situación de 1 millón de refugiados llegados en el 2015 nos conduce a un desafío social y administrativo tremendo. Sería negligente, diseminar el odio y la agresividad. Argumentar que los que ya hace años llegaron, tuvieron que luchar también contra la hostilidad, justificada y normalizada por el cambio social que su llegada trae.

Alemania y Europa afrontan un gran desafío social, de el interrogante de cómo superarlo provechosamente, surgen un básico de respuestas:

  • No debemos pensar que existen soluciones fáciles y rápidas. Tenemos que tomar tiempo en desarrollar ideas para la integración de los nuevos y tantos ciudadanos; ideas sostenidas y duraderas para acoger a personas con  experiencias traumáticas y cultura y religión distintas. Muchos de ellos se quedarán, en sus países no cuentan con perspectivas laborales y muchos mas vendrán en los próximos años.

  • Si queremos superar este desafío como sociedad, entonces debemos afrontarlo como sociedad, esto quiere decir que, gobierno, comunidades, ayuntamientos, iglesias, comunidades religiosas, empresas, sindicatos, asociaciones sociales, deportivas y todos los distintos grupos sociales trabajen con el mismo fin. Las viviendas han de ser construidas, se debe invertir en formación y nuevos puestos de trabajo. El dinero para todo esto esta disponible. Todo esto puede llevar a lograr una sociedad que se sostenga por mucho tiempo.

  • Debemos poner atención a la solidaridad en nuestra sociedad. La idea neoliberal del “Cada uno es herrero de su propia felicidad” no solo es falsa, sino que también ha conducido a la dramática situación de una sociedad con menos solidaridad. No es una casualidad, que bajo el amparo de ideas extremistas, muchos muestren su descontento social y tomen el tema de los refugiados como un pilar base en su alegato contra la política actual.

  • Debemos construir lugares de encuentro para personas de diferente ambiente social, cultural y religioso. Encontrarse y conocerse son requisitos básicos para la integración de percepciones distintas. Si cada grupo se encierra, crece el juicio, la extrañeza y la disociación. Debemos mantener debates ricos y edificantes en nuestras casas, lugares de trabajo y círculos sociales. Cuidarnos de tertulias televisivas escenificadas para obtener altos indices de audiencia. El nuevo programa gubernamental de formación en política puede ser de gran utilidad.

  • También se podría entender qué significado tiene la inmigración en una sociedad avanzada económicamente. En 2001 la “Comisión independiente de inmigración” declaró que necesitamos urgentemente inmigración. Expertos estiman la llegada, cada año, de entre 800 mil y 1.2 millones de jóvenes, deseosos de progresar económica y socialmente. Se estima que de estos jóvenes unos 100 mil vuelven a sus países al cabo de un tiempo. Con estos datos y esta nueva idea sobre la inmigración, la llegada de mas de un millón de personas puede tener otro punto de vista.

 Cambiar la situación en su origen

 Es importante también, financiar los campos de refugiados en el Líbano, Jordania y Turquía, de manera que todos lo que allí viven, no tengan motivos para inmigrar nuevamente. Por supuesto el conflicto armado en Siria debe llegar a su fin. Para todo esto debemos sentarnos y hablar claramente sobre problemáticas que a todos nos atañen y que posiblemente sin estas, no habría tanto movimiento de refugiados en el mundo. Es necesario (iglesias, ordenes religiosas y distintos organismos civiles lo han dejado claro desde hace tiempo ya) que la exportación de armas por parte del gobierno alemán (por lo menos a la zona de conflicto) llegue a su fin; hecho que aumentaría la credibilidad de Alemania de forma considerable. Como el Papa Francisco nos recuerda claramente, debe cambiarse de forma drástica el concepto económico neo-capitalista y las medidas contra el cambio climático deben llevarse a cabo de forma inmediata.

En el globalizado mundo del siglo 21, ejemplos como, dudosos créditos de grandes bancos estadounidenses, el reducido crecimiento económico de China y el “motín del pan” de Túnez, tienen grandes repercusiones a nivel mundial, gracias la interdependencia y expansión de redes de las diferentes naciones, . Para problemas globales, como el cambio climático, la deficiencia nutricional y la situación de los refugiados, se necesitan respuestas y soluciones globales.

En su encíclica “Laudato Si” Sobre el cuidado de la casa común, el Papa Francisco formula claramente que nuestra perspectiva debe cambiar. Lo que se nos pide para superar el desafío que hoy se nos presenta, es algo profundamente franciscano, solo cuando valoremos a cada persona y a cada creación, como a nosotros mismos; cuando convivamos aprendiendo de todos y cada uno que nos rodean; cuando dejemos de pensar y actuar solo por nuestro bien y pensemos en el de toda la humanidad y solo cuando, veneremos la creación entera, construiremos y haremos posible un futuro mejor.

¡Queremos conseguirlo!