Comienza la Novena a la Inmaculada, Patrona de la Orden Franciscana

El dogma de la Inmaculada Concepción fue proclamado pòr el papa Pío IX el año 1854. Pero desde la antigüedad los cristianos celebraban ya esta fiesta, que conmemora que la Virgen María nació sin la mancha (Inmaculada) de pecado original. Desde el Concilio de Éfeso que proclamó el dogma de la Maternidad Divina de María (año 431), muchos teólogos consideraban a la Virgen como Inmaculada.

¡Cuántos templos hay dedicados a la Inmaculada Concepción en todo el mundo! Y ¡cómo los pintores clásicos se inspiraron con bellísimas imágenes, como las de Murillo y Velázquez, en la Virgen Inmaculada! La pintaron con una belleza extraordinaria, la que era Tota Pulchra. Hay una imaginería también impresionante en todas las épocas.

La novena a la Inmaculada

El Directorio sobre la Piedad Popular afirma (n. 102) que “la solemnidad de la Inmaculada (8 de Diciembre), profundamente sentida por los fieles, da lugar a muchas manifestaciones de piedad popular, cuya expresión principal es la Novena de la Inmaculada”, que comienza el 30 de noviembre.

¿Cómo se hace la Novena a la Inmaculada? Eso ya depende de las tradiciones que existen en diversos países, ciudades o templos. Hay procesiones públicas, actos de culto en las catedrales y santuarios de la Virgen, rosarios con antorchas,…

Si por diversos motivos no se pudiera asistir a ningún acto público, la novena a la Inmaculada se puede hacer en familia o cada uno en particular, ya sea siguiendo algún devocionario, o también rezando alguna oración mariana cada día, contemplando un pasaje evangélico como los dos primeros capítulos del Evangelio de San Lucas.

Impulso franciscano.

En España se celebraba la fiesta de la Inmaculada ya desde la época de los Reyes Visigodos, cuando el rey Wamba, en el XI Concilio de Toledo (año 653), decretó festivo el día de la Inmaculada Concepción.

   Los reyes de España han sido grandes defensores del dogma de la Inmaculada Concepción, y como reconocimiento, se erigió en Roma el monumento o columna a la Inmaculada, junto a la Piazza di Spagna, delante de la Embajada española ante la Santa Sede. Y desde España esta devoción pasó más allá de los mares.

300px-1108-johndunsscotus-011   Quienes más fomentaron la devoción a la Inmaculada Concepción fueron los frailes franciscanos, y de entre ellos destacó la figura del beato Juan Duns Scoto, teólogo escocés que vivió en el  siglo XIII (trece). Se le considera como el teólogo que preparó las bases teológicas para proclamar el dogma de la Inmaculada Concepción, con siete siglos de antelación.

El día de la Inmaculada es fiesta nacional en diez países: Colombia, Argentina, Chile, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, y también en España, Portugal y Filipinas. Además, es patrona de los Estados Unidos, Corea del Sur y Japón.

En México se celebra el 12 de diciembre la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, lo mismo que en otros países americanos. En cada uno de estos países se vive la devoción a la Inmaculada con celebraciones populares diversas.

LA PELICULA: DUNS SCOTO.

Título original: Duns Scotus
Año: 2011
Duración: 90 min.
País: Italia Italia
Director: Fernando Muraca
Guión: Fernando Muraca
Reparto
Adriano Braidotti, Raffaele Proietti, Alessandro Chini, Emanuele Maria Gamboni,Camilla Diana, Maria Toesca, Sebastiano Colla, Niccolo Diana
Productora: TVCO
Género: Drama | Siglo XIV. Religión. Edad Media
Sinopsis
Juan Duns Scoto fue el fraile franciscano que ofreció la explicación teológica de la Inmaculada Concepción de María a comienzos del siglo XIV (500 años antes de que fuese proclamado como un Dogma de Fe de la Iglesia Católica). “Duns Scoto” narra la vida y enseñanzas del beato en los años transcurridos entre 1303 y 1305. La película nos ofrece además una breve mirada a la infancia de este hombre y su voluntad de querer formar parte de la Orden Franciscana desde niño. (FILMAFFINITY)

Puedes ver la Película en GLORIATV:

https://gloria.tv/video/2BehPkjq8kAkDpVxPW44xGx4D

 

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El estudio de los privilegios de María ocupó un puesto importantísimo en la vida de Juan Duns Scoto. En una disputa pública, permaneció silencioso hasta que unos 200 teólogos expusieron y probaron sus sentencias de que Dios no había querido libre de pecado original a la Madre de su Hijo.

Por último, después de todos, se levantó Juan Duns Escoto, tomó la palabra, y refutó uno por uno todos los argumentos aducidos contra el privilegio mariano; y demostró con la Sagrada Escritura, con los escritos de los Santos Padres y con agudísima dialéctica, que un tal privilegio era conforme con la fe y que por lo mismo se debía atribuir a la gran Madre de Dios. Fue el triunfo más clamoroso en la célebre Sorbona, sintetizado en el célebre axioma: “Potuit, decuit, ergo fecit (Podía, convenía, luego lo hizo)”.

 

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