Monseñor Barrio clausura el Año Jubilar Extraordinario de la Misericordia

“La Puerta de la Misericordia como símbolo se ha cerrado pero queda siempre abierta la Puerta que es Cristo que nos llama a vivir en santidad y justicia todos los días de nuestra vida”. Así lo dijo hoy en la catedral compostelana el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, en la Eucaristía solemne con la que se clausuró en la Diócesis el Año Jubilar Extraordinario de la Misericordia. El arzobispo recordó que “muchas han sido las personas que han pasado por la Puerta de la Misericordia, acercándose al Señor para hablar con Él en la celda interior de su alma y vivir la experiencia de su misericordia para ser misericordiosos como el Padre celestial, siendo testigos del amor misericordioso de Dios en la familia, en la sociedad, en el mundo de la cultura y en la profesión laboral”.

Con  solemne ceremonia en la catedral de Santiago termina, el pasado domingo 13 de noviembre, el Año Jubilar de la Misericordia en la Diócesis.

Monseñor Barrio, vuelto hacia la Puerta, acoge con las manos las dos hojas de la Puerta que iban empujando dos acólitos, hasta cerrarla por completo. Cerrada la Puerta de la Misericordia, la procesión se dirigió al altar, donde los acólitos entregan al arzobispo la bandeja con la llave de la Puerta de la Misericordia.

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En su homilía, monseñor Barrio dijo también que “a Igrexa quere que pensemos na nosa salvación. Nunha sociedade como a nosa na que queremos xestionar todo tipo de seguridades ante calquera evento, o futuro preocúpanos porque ninguén é dono nin da historia nin dos acontecementos que a xestan e escriben. Pero isto non nos debe levar a vivir nunha permanente desazón, a non esperar nada nin a crer en ninguén. Jesús tranquilízanos fronte aos agoreiros que anuncian calamidades sen fin”.

Nos vemos en 2021, el 31 de diciembre de 2020.