«Debemos hacer nuestro el estilo de Francisco»

LA RAZÓN. 07 de diciembre de 2014. /  Fran Otero.  Madrid.

José Rodríguez Carballo es gallego, de Lodoselo, en Ourense. No ha perdido su acento, aunque diversos encargos le han tenido apartado de su tierra. El de ahora es como «número dos» de la congregación vaticana que se encarga de los religiosos. Con un estilo muy parecido, pasa por ser el español que más cerca está del Papa Francisco. Recientemente, visitó Madrid para participar en la asamblea anual de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER).

– Usted habla, como el Papa Francisco, de las periferias.

–El Papa insiste constantemente en una Iglesia en salida. Y lo que dice para la Iglesia, lo dice para la vida consagrada. Del mismo modo, recalca que una Iglesia que no se pone en salida y, por tanto, una vida consagrada que no se pone en salida hacia las periferias es una vida consagrada enferma, porque es autorreferencial. Hoy no se puede ser neutral ante tantos retos y desafíos que nos vienen desde el Evangelio, pero también de los signos de los tiempos. La vida consagrada, con toda la Iglesia, está llamada a salir del nido y a encontrarse con el hombre y la mujer de hoy. La fe cristiana no es una fe de laboratorio, sino una fe histórica.

–¿Cuáles son esos desafíos?

–Hay que discernirlos, pues no se puede hablar sin más de periferias concretas. Antes era mucho más fácil. Hoy, el término periferia es más amplio y complejo. Están los de siempre, la inmigración, las clases desfavorecidas, pero están surgiendo otras en el mundo virtual, donde la Iglesia y la vida consagrada tienen que hacerse presentes.

–Hace una semana, se inauguró el Año de la Vida Consagrada. ¿Qué esperan de él?

–Este año tiene tres objetivos muy concretos. En primer lugar, queremos mirar al pasado con gratitud, acercarnos a esos 50 años que nos separan del Concilio Vaticano II, para descubrir en este tiempo el tiempo de Dios, para descubrir todo lo que gracias a la acción del Espíritu se ha dado en la Iglesia y, concretamente, en la vida consagrada. En segundo lugar, queremos vivir el presente con pasión, pues será un año en el que los religiosos estamos llamados a volver al gozo de sentirnos amados y llamados. Y finalmente, pretendemos mirar al futuro con esperanza, una esperanza que parte de la certeza de que Dios está con nosotros, camina con nosotros y es fiel. Buscamos que el año de la vida consagrada sea un tiempo en clave evangelizadora, hacia dentro, para que los religiosos conozcan su vocación, y hacia fuera, de modo que los consagrados manifiesten el gozo de seguir a Jesucristo. Además, la simple convocatoria de este año quiere decir que la Iglesia cuenta con la vida consagrada y esto me parece muy importante, porque es parte esencial de la Iglesia. Al mismo tiempo, es fundamental que los religiosos tomen conciencia de que son Iglesia. Es muy importante la comunión.

–¿Tratarán algún tema de forma especial?

–Queremos que haya una reflexión seria en torno a cinco palabras: gratitud, pasión, esperanza, Evangelio y profecía. Debemos tomar más conciencia de nuestra dimensión eclesial y de nuestro servicio a la sociedad.

–¿Cómo es el trabajo diario con el Papa?

– Los encuentros son muy fraternos, directos y sencillos, con diálogo y confianza. Cuando uno se encuentra con el Papa, sale muy enriquecido por su humanidad y por la dimensión espiritual que comunica.

–Además, también es religioso.

–Conoce muy bien la vida consagrada porque la ama y la tiene muy presente. Sin embargo, suele hablar a toda la Iglesia y es de este modo como habla a los religiosos. Por eso, tenemos que estar muy atentos a todo lo que dice, para poder aplicarlo a nosotros.

–Como franciscano, le habrá alegrado que eligiese del nombre de Francisco, ¿no?

–Ciertamente, es una gran alegría, pero no tanto por el hecho de elegir ese nombre, sino porque en él hay un proyecto de vida y de Iglesia. San Francisco colaboró en la reforma de la Iglesia y el Papa influirá en este mismo sentido.

–Un Papa con un nuevo estilo…

–Para nosotros no habla sólo con la palabra, sino también con su vida. Por ello, hemos de estar atentos al estilo de Francisco para que podamos hacerlo nuestro. Un estilo marcado por la sencillez, por la proximidad, por el encuentro y el diálogo. Son actitudes que no deberían faltar en los religiosos.

–¿Podremos verlo en España?

–No hay que descartarlo en absoluto. La celebración del Año de Santa Teresa es una buena oportunidad.

El perfil

Un franciscano en la Santa Sede

José Rodríguez Carballo (Lodoselo, Ourense, 1953) es un hombre sencillo, como buen franciscano, a pesar de ser el colaborador español del Papa Francisco. De hecho, fue el primer nombramiento que el Pontífice argentino realizó para la Curia Romana. Es tanta la sintonía entre ambos que portan la misma cruz sobre el pecho, en la que aparece representado el Buen Pastor con una de sus ovejas sobre los hombros.

Enamorado de su Galicia natal, pidió ser ordenado arzobispo en Santiago de Compostela, tras lo cual se fue a Lodoselo, a estar con su gente.