¿Cómo es la comunidad perfecta?

Los que formamos parte de una o varias comunidades -familias, grupos, …-  estamos viviendo y sufriendo constantemente las imperfecciones propias, comunes y ajenas que hacen aparentemente imposible poner un sólo ejemplo de una Comunidad Perfecta. En todas “falla” una o varias cosas.O quizás “fallan” nuestros parámetros de perfección. Y valoramos y juzgamos más el proceder ajeno que nuestra capacidad de aceptación de la realidad, como un regalo que, una vez recibido y asumido, nos ayudará a crecer mutuamente.

  • ¿Es perfecta la comunidad donde todos trabajan, mas o menos, pero trabajan; y en el que todos se dan y reciben apoyo mutuo para sus quehaceres?
  • ¿Es aquella en la que todos dejamos de hacer nuestras cosas para apoyar y entregarnos a los demás y a sus quehacer y necesidades?
  • ¿ES aquella en la que todos son simpáticos y tienen un trato fácil y agradable?
  • ¿Es aquella en la que todos dejan algo de sus preocupaciones y dedican un poco de tiempo a obedecer y atender mis necesidades?.
  • ¿Es aquella en la que todos ordenan todo y piensan siempre en el que vendrá después?.
  • ¿Es aquella en la que todos actúan ejemplarmente y humildemente hasta el punto de ser modelos de conducta para los demás?
  • ¿Es aquel lugar donde todos nos escuchamos y cuando hablamos nos escuchan?
  • ¿Es un lugar tranquilo donde nunca se altera la paz?
  • ¿Es aquella en la que todos están de acuerdo en quien altera la paz, y todos se vuelcan en ayudarle y comprenderle y hacerle partícipe de las alegrías comunes, hasta ganarlo para el lado bueno de la comunidad?.
  • ¿Es aquel espacio donde siempre puedes llamar sin temor a la puerta de tu vecino o hermano o compañero para pedirle un favor?.
  • ¿Es aquel lugar donde seas imprescindible y a la vez prescindible en una justa proporción que te haga sentirte libre y querido al mismo tiempo?

Podríamos hacer infinitamente preguntas para definir poco a poco, detalle a detalle, la Comunidad, pero todas las respuestas serían parciales porque todas exigen algo de los demás. Es necesario aceptar que nunca podremos controlar ni imponer el sentimiento de protección mutua, de cariño incondicional, de apoyo incondicional, de ser setenta veces siete perdonados, de estima mutua, de mutua promoción, de eterna reconciliación…

Lo único que yo puedo controlar y poner en favor de esa COMUNIDAD madura y ejemplar es mi PERDÓN, hasta llegar a asumir (amarnos desde) nuestra imperfección y perdonar nuestras distancias comunitarias. Así en cada familia como en la Orden. 

Qué bella es la Comunidad

cuando se acepta imperfecta

y sin ninguna pretensión

de que los demás sean lo que no son.

Si aquellos que crecemos con la misma leche materna, que vamos naciendo poco a poco a las necesidades comunes de una familia, y forjando día a día lentamente nuestras necesidades, expectativas y exigencias, podemos también llegar a chocar por no sabernos valorar mutuamente; Cuánto más puede esto ocurrir en aquellas familias formadas por personas que han nacido cada uno de su madre, que han crecido cada uno en medio de sus circunstancias, y que han forjado sus expectativas con anterioridad a conocernos y ajenos a las necesidades comunes de nuestros hermanos actuales. Es necesario perdonarnos todo esto antes de empezar, para empezar reconciliados, como un niño que al nacer no juzga a su familia sino que la acepta y la ama sin condición, seguro de que no hay otra mejor, y así ayuda a que todos crezcan con la alegría de ser lo que son.

Es el primer paso para reconstruir todos nuestros sueños, planes, exigencias, expectativas, ambiciones, y hasta los instintos, para no ser diariamente egoístas ni obstaculizar el amor fraterno..

FrayDino@gmail.com.